viernes, 24 de agosto de 2012

Ella sabe hacerme llorar.

Cada año, más de medio centenar de personitas llena mi vida todos los julios. No todas son perfectas, ni es necesario que lo sean, pero siempre hacen lo justo y necesario para sacarme, al menos, una media de ochenta sonrisas diarias. Desde el primer día hasta el último, hacen que llegue a casa desganada, sólo porque cruzar la puerta significa no estar allí. Me hacen contar los días en el calendario, arrancar sus páginas, dejarme la voz gritando los días que faltan para volvernos a ver. No llevo toda mi vida allí, como algunos han tenido la suerte de hacer, pero 5 años son suficientes. Suficientes para darme cuenta de que sois lo mejor, de que no me voy a creer eso de levantarme y no ir a la Nau. No más pitidos de Gabri, no más bailes de Pablo, no más ukeleles, no más gritos de Ferran, ni bailes en las sillas, ni peleas por las cerezas de Leti. No me puedo creer que no vaya a escuchar más los sonidos del llavero del pollo de Paquito, ni los "-¡Buenos días, Palomaaa!" de Jordi, ni el "¡CUUUUQUIIIIII!" de Clara, ni que Dani y Jordi me arrastren por las escaleras, hasta llenarme de Axe o encerrarme en el baño... Pero lo que no puedo imaginarme, de verdad que no, es un año sin mis chicas. Sois todo lo que necesito y más, nenis. Me alegráis el día, el mes, y las tardes en esas enormes conversaciones del Whatsapp en las que, si no me equivoco, cierto monitor diría que "ESTAMOS POSEÍDAS POR EL DIABLO". No puedo ir por la calle, y ver a un señor mayor, bicho o pájaro sin acordarme de: "SEVEROOOOOOOO", nunca. Adiós a Nuria y su manía de tocar orejas, a Sonia y sus berridos de buena mañana, a Mónica y sus "-¡Ey, chicas, mirad qué moratón me ha salido!", ni a Clar y sus cantos de "-¡OTRO MUNDOOOOO...!", ni a Fuenma y sus "- Pos OOOOOOOOOOOOC"... Os doy las gracias a todos, por hacerme más fuerte, ayudarme, hacerme sonreír, cantar portugués inventado en Capoeira y hacerme correr en Frisbee, aunque sepáis que no lo coja, NUNCA. Gracias también a los que no he nombrado, porque no se puede expresar todos con palabras, chicos... Pero no hace falta. Por último, os doy las gracias porque, sin dudarlo, fabricáis mis veranos, año tras año. Se os quiere muchísimo y, a los que no volvéis... ¡Buen viaje fuera de Naudiska, nunca se os olvidará!

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