jueves, 8 de diciembre de 2011

Entre Descartes y BradPitt

Siempre se necesita a alguien que te guie por el buen camino, a alguien que sea maduro y responsable por ti, a alguien a quien poderle contar tus preocupaciones porque te entenderá y te ayudara en todo. Algo asi como un amuleto. Yo tengo uno, y me da suerte, se llama Albert, es mi hermano mayor. Dormimos pared con pared y si no esta le echo de menos, hoy es uno de esos dias en los que no esta, y yo desde que salió por la puerta noto su ausencia, no es lo mismo comer sin el, sin discusiones sobre filosofos y grandes pensadores, tengo la certeza de que, de aqui unos años (doscientos a lo sumo) alguien se sentara a la mesa y se pondrá a hablar sobre Albert Martínez, actor y filosofo que invento algo super importante. Leerán su biografia en los libros de texto y hablaran de su vida en el cole. Lo que seguro no diran es que su hermana le quiere, le quiere muchisimo, asi que estaran incompletos. Yo tengo suerte, suerte de tenerle a el, porque siempre podré apoyarme en su hombro para llorar (yo y otras doscientas yos caben perfectamente en ese hombro), y suerte de ser su hermana pequeña. Juntos vamos a superar su aversión por la moda, ya estoy en ello y lo va a lograr, estoy orgullosa. Lo mejor de él es que sabes que SIEMPRE te sacará una sonrisa, diga lo que diga, te hace sonreir, aunque te robe cuatro bombones en diez minutos, te hace sonreir. Asi que sí, estoy orgullosa de ser quien soy, ser quien soy cuando estoy col él.

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